Sustancias
Los países que más consumen marihuana en América Latina

Uruguay fue el primer país del mundo en legalizar la marihuana con fines recreativos. Diez años después, las cifras confirman algo que no estaba en el guion: encabeza el uso de cannabis en toda la región. Esto es lo que dicen los registros reales sobre la marihuana en América Latina.
El debate latinoamericano sobre el cannabis tiene una paradoja que pocas veces se nombra abiertamente: los países que más discuten sobre regulación no son necesariamente los que más usan marihuana, y los que encabezan el ranking llevan años funcionando en silencio estadístico, sin que eso tenga suficiente peso en las políticas públicas ni en los medios.
El Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la UNODC publicó las estadísticas actualizadas de uso de cannabis por país. Para América Latina, el cuadro tiene sorpresas que vale la pena leer con detenimiento, sobre todo ahora que el directorio de SinAdicciones.org incorpora a Uruguay entre los países con clínicas especializadas verificadas. Este artículo recorre los cinco países con mayor uso de marihuana en la región —Uruguay, Chile, México, Colombia y Perú— con las fuentes que respaldan cada número y el contexto que hace que cada porcentaje tenga sentido.
Por qué un ranking de uso de marihuana importa en 2025
El uso de cannabis en América Latina dejó de ser un tema marginal hace bastante tiempo. Es una variable de salud pública con consecuencias concretas: define cuánta gente podría necesitar acompañamiento clínico en algún momento de su vida, qué tipo de intervención resulta más eficaz en cada contexto, y cuánto destina —o deja de destinar— cada Estado a prevención.
La Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) estima que alrededor de 228 millones de personas usaron cannabis al menos una vez en 2023 a nivel mundial, lo que lo convierte en la sustancia ilícita más extendida del planeta. En América Latina esa magnitud tiene peso propio, porque la región produce una fracción relevante del cannabis que circula globalmente y, al mismo tiempo, lleva años entre sus usuarios más significativos.
Las cifras del ranking provienen principalmente del Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la UNODC, complementadas con encuestas nacionales de cada país. Una advertencia antes de leer los porcentajes: las fechas de levantamiento no son las mismas para todos los países, los rangos de edad varían en algunos casos, y la definición de "prevalencia" —si es del último mes, el último año o alguna vez en la vida— tampoco es idéntica en todos los casos. Los números son comparables en términos generales, pero no matemáticamente exactos entre sí.
Nota metodológica: los porcentajes de uso incluidos en este artículo corresponden al consumo en el último año, salvo que se indique otra cosa. Las fuentes primarias son la UNODC (Informe Mundial sobre las Drogas 2025) y las encuestas nacionales de cada país.
El ranking: los 5 países con mayor uso de marihuana en América Latina
1. Uruguay — 14,6% de usuarios en el último año
El primero en legalizarla y el primero en el ranking regional
Uruguay encabeza la lista con una tasa de uso del 14,6%, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la UNODC (Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Hogares, 2018). Eso equivale a casi 1 de cada 7 uruguayos que declaró haber usado marihuana en el año anterior al relevamiento.
La cifra tiene una historia detrás. En diciembre de 2013, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar el cannabis con fines recreativos mediante la Ley 19.172, y desde entonces el análisis sobre los efectos de esa decisión sigue abierto. Lo que la evidencia acumulada muestra es una imagen bastante más compleja de lo que tanto los defensores como los críticos de la ley anticipaban.
Lo que cambió con la legalización
Según el IRCCA (Instituto de Regulación y Control del Cannabis) y estadísticas procesadas por Uruguay XXI, cuando se aprobó la ley el 58,2% de los usuarios uruguayos accedía a la marihuana por canales ilegales. En 2022 ese porcentaje había bajado al 24%. El mercado negro no desapareció —dos de cada tres usuarios siguen fuera del canal legal—, pero la reducción es estadísticamente relevante.
Desde 2017 la marihuana se vende en farmacias habilitadas. El número de usuarios registrados en el sistema legal alcanzó los 86.207 según el último informe del IRCCA. El uso estimado para adultos se ubica entre 44 y 50 toneladas anuales. La legalización no eliminó el uso problemático: cambió las condiciones en que ocurre. Por eso, contar con centros verificados de atención en Uruguay no es un complemento opcional: es parte de lo que hace coherente cualquier política de drogas que se tome en serio el lado de la salud.
Cuántos usuarios pueden necesitar atención especializada
Una tasa del 14,6% no significa que esa misma proporción de la población tenga un trastorno por uso de cannabis. La mayoría usa marihuana de forma ocasional y sin consecuencias clínicas relevantes. Pero la evidencia es sólida en otro punto: entre el 9% y el 10% de quienes prueban el cannabis desarrollarán algún grado de dependencia, porcentaje que sube al 17% cuando el inicio ocurre en la adolescencia (NIDA, 2020). Con 250.000 usuarios estimados, Uruguay tiene una demanda potencial de atención especializada que justifica una red de programas clínicos.
2. Chile — 11,39% de usuarios en el último año
Segunda tasa más alta de Sudamérica, con una red de atención en expansión
Chile ocupa el segundo lugar en el ranking con un 11,39%, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la UNODC (encuesta de 2023). Eso lo posiciona como el país de Sudamérica con mayor uso de cannabis después de Uruguay, y como el tercero en la región si se incluye a México.
Las estadísticas del SENDA (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol) son consistentes con esa lectura. El XII Estudio Nacional de Drogas en Población General, publicado en 2022, confirma que el cannabis es la sustancia ilícita más usada en Chile con una diferencia amplia sobre las demás: en algunos grupos etarios, especialmente entre los 19 y 25 años, el índice supera el 20%.
Cómo se usa el cannabis en Chile
A diferencia de Uruguay, en Chile el cannabis no tiene regulación recreativa. El cultivo personal tiene un estatus legal ambiguo —la jurisprudencia lo ha interpretado de formas distintas según el tribunal— y la venta recreativa sigue siendo ilegal. El uso con fines medicinales está permitido desde 2015, y el circuito no regulado es amplio y accesible en la mayoría de las ciudades del país.
El SENDA calcula que entre el 15% y el 20% de quienes usan cannabis en Chile presentan algún patrón problemático. Esa franja representa una demanda de intervención clínica que los centros especializados en Chile verificados por SinAdicciones atienden en distintas modalidades: residencial, ambulatoria y, con creciente presencia, online.
3. México — 13,3% en adultos (ENCODAT 2025)
Una tendencia sostenida al alza y un vacío legal que sigue sin resolverse
México requiere una nota antes de leer su cifra. La ENCODAT 2025 (Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco), publicada en diciembre de 2025, registra un 13,3% de uso de cannabis en adultos de 18 a 65 años —frente al 9,3% de 2016— y un 3,7% en adolescentes de 12 a 17 años. Este porcentaje, restringido a la población adulta, no es directamente comparable con los índices de Uruguay y Chile, que abarcan rangos etarios más amplios.
Aun con esa salvedad metodológica, el caso de México es significativo: cuatro puntos porcentuales de incremento en nueve años entre adultos apunta a una tendencia sostenida que coincide, entre otros factores, con los debates sobre regulación que el país lleva arrastrando desde 2020.
El estado del marco normativo en México
En 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la prohibición del uso recreativo de cannabis, generando un vacío legal que el Congreso no ha resuelto. El uso medicinal está regulado desde 2017 y el circuito no regulado opera con alta visibilidad en las ciudades grandes. El escenario resultante es uno donde la demanda de atención clínica crece mientras el andamiaje normativo sigue siendo impreciso.
México cuenta con una red de CIJ (Centros de Integración Juvenil) distribuidos en todo el territorio, pero la oferta pública está lejos de cubrir la demanda. Los programas verificados de atención a la adicción al cannabis son una alternativa que muchas familias mexicanas están considerando, especialmente cuando el uso en jóvenes es el motivo de consulta.
4. Colombia — entre 2,7% y 4,5% según la encuesta
Productor histórico con un mercado interno que crece y se subreporta
Colombia aparece en el cuarto lugar con una tasa que, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la UNODC, se ubica en torno al 2,68% (encuesta nacional de 2019). Sin embargo, registros más recientes del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) sugieren que el uso real podría ser considerablemente mayor: la Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas de 2022-2023 reporta que el 9,2% de los colombianos declaró haber usado alguna sustancia psicoactiva ilegal, siendo el cannabis la más frecuente.
La diferencia entre ambas cifras refleja, en parte, la dificultad de medir el uso en un país donde el cannabis tiene un estatus normativo peculiar: el porte personal está despenalizado desde 1994 (Corte Constitucional, sentencia C-221), el uso medicinal está regulado desde 2016, y el cultivo y venta con fines recreativos siguen siendo ilegales. En ese escenario, la subdeclaración en encuestas es esperable.
Colombia como caso ilustrativo
Colombia es, al mismo tiempo, uno de los principales productores de cannabis en América Latina y uno de los países donde el debate regulatorio está más activo. Las cifras disponibles muestran que el uso interno existe y crece, con independencia de si la normativa vigente lo reconoce. Eso tiene implicancias clínicas directas: más usuarios implica más casos de dependencia y, eventualmente, más demanda de intervención especializada en adicción al cannabis.
5. Perú — 1,62% según UNODC (encuesta 2017)
El registro más antiguo del ranking, y probablemente el más desactualizado
Perú cierra la lista con un 1,62% según la UNODC, basado en la encuesta nacional de 2017. Es la estadística más antigua del grupo, lo que la hace la más susceptible de no reflejar la situación actual: ocho años es un horizonte largo en el uso de cannabis en la región.
Los estudios de DEVIDA (Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas) son consistentes en señalar que el cannabis es la droga ilícita más usada en Perú, especialmente entre población escolar y universitaria. El índice real, con registros actualizados, probablemente supere la cifra de 2017 que recoge la UNODC.
Marco normativo peruano y acceso a atención
En Perú el porte personal está despenalizado hasta cierta cantidad, y el uso medicinal fue regulado en 2019. Sin embargo, la oferta de atención especializada para dependencia de cannabis sigue siendo insuficiente respecto a la demanda potencial, en particular fuera de Lima.
Síntesis del ranking: marihuana en América Latina
Un cuadro de referencia con los porcentajes y las fuentes correspondientes:
1. Uruguay — 14,6% (UNODC / Encuesta Nacional en Hogares, 2018). Primer país del mundo en legalizar el cannabis recreativo. Mayor índice de uso en la región.
2. México — 13,3% en adultos (ENCODAT 2025, rango 18-65 años). Alza sostenida desde 2016. Vacío normativo sin resolución legislativa.
3. Chile — 11,39% (UNODC / SENDA, 2023). Segunda tasa más alta de Sudamérica. Sin regulación recreativa vigente.
4. Colombia — ~2,7–4,5% (UNODC 2019 / DANE 2022-2023). Cifras disímiles por diferencias metodológicas. País productor con mercado interno creciente y alta subdeclaración.
5. Perú — 1,62% (UNODC / DEVIDA, 2017). Estadística desactualizada. El uso real es probablemente mayor.
Nota: las cifras de México y Uruguay no son directamente comparables por diferencias en rango de edad y año de levantamiento. El ranking está ordenado por el porcentaje publicado más alto disponible para cada país.
Qué hay detrás de los números: política de drogas, acceso y atención
El ranking tienta a una lectura simple: quien legalizó más usa. Pero Uruguay y Chile juntos desarman esa lógica: Uruguay legalizó en 2013 y lidera el uso regional, mientras que Chile —sin regulación recreativa— ocupa el segundo lugar de Sudamérica con estadísticas más recientes. La legalización puede aumentar la declaración y mejorar la calidad del acceso, pero no explica por sí sola el nivel de uso.
Lo que sí cambia con la regulación es la visibilidad del fenómeno: en países con circuitos legales o semirregulados, hay más declaración en encuestas y más usuarios que acceden a productos de origen conocido. En los que carecen de regulación, el uso ocurre igual, pero se mide peor y en condiciones más inciertas.
La distinción que define la demanda de atención: uso, hábito problemático y dependencia
Una tasa del 14% no equivale a que el 14% de la población requiera intervención clínica. La mayoría de quienes usan cannabis lo hacen sin desarrollar dependencia en sentido clínico. Sin embargo, la evidencia acumulada apunta a que entre el 9% y el 10% de quienes prueban la sustancia desarrollará algún grado de trastorno, y esa proporción se eleva al 17% cuando el inicio ocurre en la adolescencia (NIDA, 2020).
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) establece criterios específicos para el trastorno por uso de cannabis: incapacidad de controlar el hábito a pesar de querer hacerlo, deterioro en compromisos sociales, laborales o académicos, y síntomas de abstinencia al reducir o interrumpir el uso. No todos los usuarios que aparecen en las encuestas cumplen esos criterios, pero una fracción sí, y para ese grupo la atención especializada marca la diferencia entre sostener o perder el control.
La dependencia al cannabis responde al tratamiento. Las intervenciones cognitivo-conductuales combinadas con acompañamiento motivacional han mostrado resultados consistentes en estudios clínicos de distintos países. Si quieres entender mejor cómo funciona la adicción y qué diferencia hay entre uso y dependencia, el blog de SinAdicciones tiene artículos específicos para orientarte.
Por qué SinAdicciones.org incorpora a Uruguay al directorio
SinAdicciones.org surgió como el directorio más completo de clínicas de rehabilitación de Chile. Con el tiempo, la demanda de orientación empezó a llegar de otros países de América Latina, y el equipo decidió ampliar el proceso de verificación. Uruguay era la incorporación más natural: es el país con mayor índice de uso de cannabis en la región, su política de drogas es singular y genera una demanda de atención específica, y su sistema de salud pública —aunque cubre parte de las necesidades— no tiene capacidad para responder a toda la demanda de cuidado especializado.
Los centros de atención en Uruguay listados en SinAdicciones pasan por verificación: el equipo comprueba que existan físicamente, que cuenten con profesionales acreditados, y que la información que entregan sea precisa. Esa verificación no es un trámite menor cuando una familia está buscando ayuda en una situación de urgencia: la diferencia entre un centro verificado y uno que simplemente tiene presencia en internet puede ser enorme.
Qué revisar antes de elegir un programa de atención en Uruguay
Si estás en Uruguay buscando orientación para alguien de tu familia o para ti mismo, el artículo qué preguntar antes de ingresar a un centro de rehabilitación describe los criterios de calidad que deben cumplir los programas. En términos concretos, hay cuatro puntos que conviene revisar: que el equipo incluya psiquiatra, psicólogo y trabajador social con formación acreditada en adicciones; que haya modalidades de atención adaptables a la situación —ambulatoria, residencial o mixta—; que el programa tenga supervisión de ASSE o del Ministerio de Salud Pública cuando corresponda; y que contemple continuidad de cuidados más allá del período intensivo, porque lo que ocurre en los primeros meses después del egreso define en buena medida el pronóstico.
Cómo usar este ranking si estás buscando ayuda
Las cifras de este artículo son un punto de referencia epidemiológico. Si lo que buscas es orientación concreta —para ti o para alguien de tu entorno— el directorio verificado de SinAdicciones.org permite filtrar por país, tipo de programa, modalidad y costo en Uruguay, Chile, Colombia, México y Perú. Si tienes dudas sobre qué nivel de atención corresponde a tu situación, el artículo sobre cómo elegir un centro de rehabilitación es un buen punto de partida para entender las diferencias entre una intervención ambulatoria y una residencial, y cuándo corresponde cada una.
Entender la magnitud del uso en la región es útil para el debate público. Saber dónde pedir ayuda es útil para el caso concreto que tienes frente a ti.
Fuentes y referencias
UNODC (2025). Informe Mundial sobre las Drogas 2025. Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
UNODC (2023). Informe Mundial sobre las Drogas 2023. Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
SENDA (2022). XII Estudio Nacional de Drogas en Población General. Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, Chile.
ENCODAT (2025). Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025. Secretaría de Salud de México / INSP.
DANE (2022-2023). Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas. Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Colombia.
IRCCA / Uruguay XXI (2023). Sector Cannabis: evolución del mercado uruguayo. Montevideo: Uruguay XXI.
NIDA (2020). Cannabis (Marijuana) DrugFacts. National Institute on Drug Abuse, Estados Unidos.
American Psychiatric Association (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5.ª ed. (DSM-5). Washington: APA.
Degenhardt, L. et al. (2013). The global epidemiology and contribution of cannabis use and dependence to the global burden of disease: results from the GBD 2010 study. PLOS ONE, 8(10), e76635.
Contenido revisado por
Héctor Luis Marín Mata
Consejero Terapéutico en Drogodependencias (Nivel I). Certificado N.º 0026N1 — formación FUCLA / FLACT / CICAD-OEA.
Danilo Fernando Méndez Méndez
Psicólogo (Universidad Academia de Humanismo Cristiano). Terapeuta en Acompañamiento Transpersonal en Conductas Dependientes.
Última revisión editorial: 25 de octubre de 2026.
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